Te has suscrito correctamente a Las Crónicas de Fateuser
¡Excelente! A continuación, complete el pago para obtener acceso completo a Las Crónicas de Fateuser
¡Dar una buena acogida! Has iniciado sesión correctamente.
¡Éxito! Su cuenta está completamente activada, ahora tiene acceso a todo el contenido.
¡Éxito! Su información de facturación se actualiza.
La actualización de la información de facturación ha fallado.

Neftalí os odia a todos

Gabri Durán (Ricardo Neftalí)
Gabri Durán (Ricardo Neftalí)

Ésta es una entrada de mano de nuestro nuevo colaborador, o espíritu, Ricardo Neftalí. Gracias Maestro.

 

wp_20151114_001

El cielo se abrió y París ardía mientras gritaba todo el mundo y empezabas a creer que un título universitario era lo que querías. Alguien lanzó esa idea al aire y algunos meses después la interiorizaste. Trabajaste y llegó la recompensa. Enhorabuena. Horas y más horas amontonadas encima de unas mesas de color caoba, amortajadas y listas para ser olvidadas. El aire viciado de dentro asfixiaba, mientras seguías sentado delante de esos folios y el sol de media tarde te recordaba que no estabas hecho para vivir bajo un techo. Dentro de ti fluía con fuerza la vida y lo notabas y seguías construyendo una presa de excusas futuras. Sin embargo nunca dejarás de ser un animal salvaje. No necesitas el asfalto, los restaurantes o los muebles; deberías vivir de sangre y sudor.

Pasan los años. Te levantas todas las mañanas con ganas de vomitar, sintiendo una violación casi física, suspirando por los magnolios y sus blancas flores. Por las noches de verano al raso. Por desprenderte de ese miedo a lo salvaje. Despreciando cada página que pasas, sintiendo cada vez menos lo que haces, anestesiado y sin corazón. De repente caes en la cuenta: has dejado de expandirte, tus pensamientos y reflexiones siguen siendo igual que hace años. Miras el espejo y ves un extraño, con el que llevas conviviendo años, maniatado y vagabundo. Le aborreces.

Cuando saliste de la reluciente vagina de tu madre de pelo cardado, hombreras y movida, tenías la obligación de hacer lo imposible por fulminar la posmodernidad. Solo eres una versión menor de un movimiento erróneo, te miras en la superficie cristalina del lago, adorándote. Recuerda que el sueño de la razón produce monstruos. Ahora es demasiado tarde; atascado en las formas pulcras, blancas y relucientes que no tienen alma y que no tienen originalidad. Son preciosas y están muertas. No valen nada.

Deja ese bolígrafo, tritura ese folio y sal a la puta calle, siéntate debajo de ese magnolio y quizás llegues a tiempo de ver el sol esconderse.

neftalí

Gabri Durán (Ricardo Neftalí)

Ricardo Neftalí nació y vivió. Ahora ya no lo hace, o mejor dicho lo hace a medias, en estado de espera, como el polvo flotando. Pasó su tierna infancia (que duró unos 18 años) en un pequeño p